martes, 24 de mayo de 2011

La estrategia de seguridad.

Ernst Jünger, en su trabajo Fuego y Movimiento publicado en 1930, nos daba cuenta del desgaste económico, político, social y moral que vivió la sociedad europea como resultado de la inefectividad de los ejércitos enfrascados en las trincheras de los frentes del campo de batalla de la Primera Guerra Mundial.

Jünger consideró que la técnica fue la única que permitió desahogar este conflicto, en el ámbito de la estrategia militar, al permitir, precisamente, el desarrollo de una mayor capacidad de fuego y desplazamiento de las brigadas, reemplazando la infantería a pie y la caballería decimonónica, herencia de siglos de conflicto humano, por un mayor calibre en los cañones y regimientos motorizados, sin dejar de mencionar la importancia que representó la identidad y la cohesión social frente a un enemigo común.

La sociedad mexicana hoy se encuentra sumida no en una situación de guerra, pero si empantanada en un conflicto que se avizora difícil de resolver. La lucha contra el narcotráfico ha significado un aumento en los presupuestos destinados al ejército y la marina, aunado al apoyo estadounidense, lo que ha aumentado la compra de más pertrechos de guerra. Sin embargo,  los grupos que el Estado combate tienen acceso al mercado de armas más importante en el mundo. La capacidad de fuego es similar y en algunos casos se resuelve a favor de estos últimos.

Con una capacidad de fuego cuestionable lo siguiente es valorar la capacidad de movimiento del ejército.  Este participa de un conflicto para el cual no está preparado como cuerpo regular. La disciplina de las tropas y la impenetrabilidad de los cuarteles se ven vulneradas por la acción precisa de pequeños grupos. El enemigo no posee distintivos, no se le ubica sino hasta después de concretados sus ataques. Esta situación no logrará controlarse con más vehículos blindados, aéreos, terrestres o anfibios.

La fuerza en desplazamiento ya no es suficiente. Se precisan acciones de inteligencia. El gobierno mexicano ha construido centros de información desde los cuales se diseñan las estrategias para contrarrestar los movimientos del narcotráfico; trasiego de enervantes, armas y personas y flujos financieros al interior y hacia y desde el exterior del país. Con ello se ha logrado ubicar a los líderes de muchos de los grupos identificados con el narcotráfico. En este proceso han contado con la asesoría de agentes estadounidenses.

Sin embargo, algo ha olvidado el gobierno de este país. En este conflicto no convergen los intereses de la sociedad civil por lo que no puede construirse una identidad lo suficientemente fuerte para contar con su respaldo. El enemigo común no existe. En buena parte del país ese enemigo del gobierno es la única opción que tienen miles de jóvenes que comparten una misma situación: pobreza. Este debería ser el principal problema que influyera en las estrategias del gobierno, ya no las militares sino en aquellas que impulsen y un verdadero crecimiento económico y social y permitan el surgimiento de una sociedad realmente politizada, democrática, capaz de ejercer sus libertades y hacer de este un verdadero Estado de derecho.


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