Ernst Jünger, en su trabajo Fuego y Movimiento publicado en 1930, nos daba cuenta del desgaste económico, político, social y moral que vivió la sociedad europea como resultado de la inefectividad de los ejércitos enfrascados en las trincheras de los frentes del campo de batalla de la Primera Guerra Mundial.
Jünger consideró que la técnica fue la única que permitió desahogar este conflicto, en el ámbito de la estrategia militar, al permitir, precisamente, el desarrollo de una mayor capacidad de fuego y desplazamiento de las brigadas, reemplazando la infantería a pie y la caballería decimonónica, herencia de siglos de conflicto humano, por un mayor calibre en los cañones y regimientos motorizados, sin dejar de mencionar la importancia que representó la identidad y la cohesión social frente a un enemigo común.
Con una capacidad de fuego cuestionable lo siguiente es valorar la capacidad de movimiento del ejército. Este participa de un conflicto para el cual no está preparado como cuerpo regular. La disciplina de las tropas y la impenetrabilidad de los cuarteles se ven vulneradas por la acción precisa de pequeños grupos. El enemigo no posee distintivos, no se le ubica sino hasta después de concretados sus ataques. Esta situación no logrará controlarse con más vehículos blindados, aéreos, terrestres o anfibios.
La fuerza en desplazamiento ya no es suficiente. Se precisan acciones de inteligencia. El gobierno mexicano ha construido centros de información desde los cuales se diseñan las estrategias para contrarrestar los movimientos del narcotráfico; trasiego de enervantes, armas y personas y flujos financieros al interior y hacia y desde el exterior del país. Con ello se ha logrado ubicar a los líderes de muchos de los grupos identificados con el narcotráfico. En este proceso han contado con la asesoría de agentes estadounidenses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario