domingo, 5 de junio de 2011

¿Puede el marxismo estudiar el subdesarrollo?

El marxismo no es evolucionista. Se malinterpreta esta teoría cuando se afirma que es incapaz de explicar el subdesarrollo bajo la idea que solo lo hace con el desarrollo capitalista desde una posicion eurocentrica. Nada más falso. El marxismo, el materialismo historico, explica las contradicciones socioeconomicas internas del capitalismo como modo de producción, mas no sus "ventajas" como supuesto modelo de desarrollo. Al explicar estas contradicciones explica las propias del subdesarrollo del capitalismo en otros paises. Es decir, el marxismo estudia las contradicciones del modo capitalista de producción ahi donde se le encuentre, desarrollado por completo o no.

viernes, 3 de junio de 2011

Pronunciamiento

Al respetar las formas tradicionales de producción, afianzadas en una lógica conservacionista, estamos apegándonos más a una verdadera política socioambiental que al romper dichas estructuras para imponer un sistema productivo que solo busca explotar los recursos naturales, sin darse cuenta que estos forman una sola unidad con la organización social y cultural que hacen posible.

Actuar con irresponsabilidad contra el hombre, los movimientos sociales o contra la humanidad implica actuar indirectamente en contra del medio natural y viceversa...nuestros "políticos ecologistas" defienden los recursos naturales en la medida en que estos pueden convertirse en una moneda de cambio para futuras negociaciones con trasnacionales interesadas en su explotación comercial.

 ¡No a La Parota! ¡No al cultivo de transgénicos! ¡No a las concesiones mineras! ¡No a la explotación indiscriminada de pozos petroleros! ¡No a la privatización del agua! ¡No a la tala ilegal de bosques! ¡No al saqueo genético de nuestras selvas!

El petroleo latinoamericano

No hace mucho dejé mi viejo catastrofismo atrás, pero los recientes cambios económicos que estamos observando a nivel global me hacen dudar de mi decisión y replantear mi actual postura.

Todo el desarrollo económico desde principios del siglo pasado se lo debemos a una sola industria, la petrolera; sin la cual hubiera sido imposible diseñar el resto de las innovaciones que nos permitieron aumentar nuestra producción en todas las áreas.  El petróleo lo utilizamos desde la fabricación de fertilizantes, que hicieron posible el aumento de la producción de alimentos, para la creación de fibras sintéticas, con las cuales todos nos vestimos, hasta la fabricación de todos los componentes que mueven al resto del complejo industrial y de servicios. Todo un complejo económico, político y social entretejido alrededor del petróleo. Al parecer nadie se dio cuenta de que al desarrollarnos a partir de una sola materia prima estábamos creando un sistema seriamente vulnerable. El mejor ejemplo es Estados Unidos.


Este país ha concentrado durante décadas sus esfuerzos en asegurar su abasto de combustibles, su influencia en el desarrollo y en la consolidación de la industria petrolera es evidente para todos, y la influencia que sigue ejerciendo en el mercado de futuros de esta importante industria también lo es.

Los recientes acontecimientos en medio oriente han desequilibrado el mercado internacional del petróleo disparando su cotización por arriba de los 100 dólares en marzo pasado. Si Irak no logra estabilizarse en los próximos años esta tendencia continuará reforzándose. Por si fuera poco, el desastre en Japón ha vuelto a poner en duda la conveniencia de generar energía a partir de reactores nucleares, sus plantas podrían cerrar en los próximos años. Este debate sobre la energía nuclear ha repercutido en otras naciones europeas y asiáticas. Ante este panorama, la industria petrolera se perfila como la única capaz de atender un aumento en la demanda de energéticos toda vez que otros sectores de energía y combustibles alternativos no han alcanzado la madurez suficiente para cubrir las necesidades de una economía en recuperación.


Sin embargo, el petróleo, como recurso finito, comienza a escasear. Las reservas probadas han venido disminuyendo, a pesar de nuevos descubrimientos y cada vez más exploraciones, en comparación con las nuevas necesidades que se avizoran en un futuro próximo. Las exploraciones en aguas profundas abundan en el mar del norte, en Canadá y en el golfo de México, pero el accidente del año pasado en una de estas exploraciones ha provocado que las compañías petroleras trabajen con mayor cautela en agua profundas, como en el caso de Ecopetrol en Colombia.

Por otra parte, muchas de estas reservas son de petróleo pesado, lo cual exigirá una reconversión infraestructural, en el área petroquímica de la industria, lo bastante importante para permitir la refinación de este tipo de materiales.

Este escenario, de proyección comercial y de reservas petrolíferas, es con el que las compañías petroleras latinoamericanas tendrán que lanzar sus proyectos de inversión, investigación, exploración y desarrollo. ¿Cuáles son las características de estas compañías (Petrobras, Pemex, Pdvsa y Ecopetrol)? ¿De qué disponen para atraer inversiones y convertirse en las nuevas fuentes de petróleo, en caso de un desastre político en medio oriente o de un abandono considerable de la energía nuclear?

lunes, 30 de mayo de 2011

Mercado y prostitución cultural

1. El mood no solo lo vemos en la música, recuerda que también hay religiones y filosofías a la carta...recuerdas la conferencia que fuimos a ver con Beto a Flacso?...recuerdas los libros de Lipovetski??...has visto como proliferan los programas con su sección de yoga??...No solo asistimos a la prostitución y a la vulgarización de la música por su constante mercantilización...somos testigos de minimización de toda expresión cultural susceptible de ser envasada, empaquetada y puesta en los excibidores de cualquier Mixup o de cualquier Sanborns...(recientemente en esta tienda vi un fascículo sobre bandas de rock y metal...entre las que figuran Gran Funk Railroad, Motorhead, Megadeath, Metallica, Sepultura, Sloyer entre otras...y no me dejaras mentir que algunas de estas bandas se vendieron un poco o se popularizaron al grado de flexibilizar su propuesta auditiva original)...
2. La subjetividad del individuo moderno es necesaria para esta prostitución, incluso al individuo mismo se le prostituye (en lo que creo, personalmente, es una función poca estudiada del mercado; el mercado no solo pone mercancías estandarizadas y previamente digeridas en manos de sus consumidores finales, el mercado también pone consumidores estandarizados y previamente programados para el consumo masivo en manos de empresas que lucran con su cultura, miserable sí, pero cultura comercialmente explotable al fin), y esta subjetividad cada vez se fragmenta más, lo que provoca la disolución de la identidad en un mar de posibilidades mercantiles, favoreciendo el surgimiento del mood...cada emoción, cada día, cada instante, cada experiencia, cada pretexto, cada gesto merece una canción, una letra, una alarido, unos riffs...cada estado de ánimo merece su propio genero...el individuo moderno se convierte a sí mismo en un gran almacén que contiene todo, pero que, en esencia, nada de lo que contiene se conserva mucho tiempo... ..y mi visita al Sanborns me hizo pensar eso...todos son, la mayoría pues, almacenes en un escaparate permanente...donde el consumo sin lógica es lo único invariable...
3. Siendo el consumo lo único invariable y lo único por lo que el sistema debe hacer todo lo posible por expandirlo en todas direcciones era de esperarse que con la compra del libro, viniera la huida al cine, la compra del soundtrack, y la posterior compra de toda una larga lista de suvenir (que confirman la actual prostitución de todo...música, literatura, pintura, escultura...) bastan unos cuantos ejemplos: Harry Potter, Crepúsculo, El señor de los anillos, Star Wars y una lista que se extiende al infinito y más allá con todas las películas de Disney-Pixar....hasta la comida se convierte en un vehículo para comercializar todo eso...y para eso tienes a KFC, McDonalds y demás (por eso como garnachas, aun no me venden el suvenir con mi chalupa de regalo)
4. la justicia y la libertad son solo conceptos idealizados que nada o poco tienen que ver con la realidad en la que las distintas clases y grupos sociales tienen que convivir....mientras exista el conflicto estos conceptos solo serán utilizados por los grupos que se sirven de ellos para arengar a uno que otro crédulo que piensa que su sola voluntad basta para cambiar el mundo...(JA...una compañera trató de ponerle un alto a mis razonamientos, en una cuestión sobre evolución humana y adaptabilidad, diciéndome que todos somos capaces de vivir en el espacio exterior...no sé si sepa que aun en esos viajes se trata de simular las condiciones en que los astronautas viven aquí en la tierra...sus trajes son muestra no de adaptabilidad...y no sé si ella ya aprobó los exámenes que impone la NASA a todos sus astronautas...)

5. dejo este espacio para conclusiones personales o comentarios....

viernes, 27 de mayo de 2011

Dos modelos. ¿Un objetivo?

I

Por siglos nos hemos esforzado por entender y controlar el medio que nos rodea para tratar de hacer de nuestra vida una vida mucho más cómoda y fácil. Sin embargo, en el camino hemos convertido nuestros propios fines, nuestros más idealizados anhelos, en solo medios para reafirmar lo que en un principio nos permitió sobrevivir, pero que ahora podría ser la causa de nuestra propia destrucción; nuestro egoísmo y nuestro desdén por nuestros semejantes, incluso por nosotros mismos.

Siglos de investigación y desarrollo solo nos han permitido reducir al Hombre a un mero componente orgánico basado en el carbono y de ver en nuestro entorno solo una pila de estructuras inanimadas protoplasmáticas susceptibles de manipulación y explotación comercial, en la que los mismos científicos, quienes redujeron los fenómenos y los sujetos a las verdades ultimas enunciadas líneas arriba, ahora son capaces de reinventar creativamente los mismos principios que destruyeron, pero con consecuencias adversas que ellos desconocen o dicen desconocer.

Esta cosificación del entorno que nos envuelve, ese reduccionismo que nos hace ver en todo y en todos simples recursos propensos a una explotación intensiva nos ha llevado a la situación económica, política, social, ambiental y cultural que hoy padecemos, situación que nos ha desgastado anímica y éticamente.

II

La forma en que hemos venido desarrollando nuestro conocimiento y aplicándolo a la industria y a la agricultura es heredera del positivismo filosófico que ha hecho del nihilismo y del narcisismo los pilares sobre los que descansa todo el sistema consumista depredador. El pragmatismo económico ha provocado en el último siglo y medio una sobreexplotación de recursos. El último siglo y medio ha generado la mayor riqueza producida por la humanidad en toda su historia, de acuerdo, pero también ha permitido la mayor desigualdad en su distribución.

Durante el último siglo y medio hemos sido capaces de duplicar en varias ocasiones nuestra capacidad de producir alimentos, pero poblaciones en regiones enteras alrededor del globo siguen padeciendo hambrunas, situación que, dada nuestra tecnología y conocimiento agrícola y pecuario, deberían ser insultante.

Pero ¿Qué es lo que ha permitido que hayamos llegado a esta situación?

III

En el mercado agroalimentario, como en el resto de los sectores económicos, se enfrentan dos modelos de desarrollo y dos ideas sobre lo que significa la producción en términos económicos y sociales.

Por un lado tenemos al modelo I, preocupado por introducir en sus procesos de producción las mejores innovaciones que le permitan reducir costos, minimizar riesgos y aumentar beneficios, en pocas palabras, que le permitan aumentar las ganancias. Sin embargo, detrás de este aparente progreso técnico, tecnológico y científico se esconde también otro proceso por el cual busca elevar sus ingresos; reducir los beneficios que ingresan a los bolsillos de sus empleados. Y eso no es todo, para los dueños de las empresas que participan de este modelo las personas empleadas han pasado a ser también un factor más de la producción, objetos anónimos, reemplazables, nulos por sí mismos.

Por el otro lado tenemos al modelo II, un modelo que intenta incorporar al conocimiento tradicional una nueva visión de sustentabilidad y sostenibilidad productiva de largo plazo, ecológica y socialmente responsable. No obstante, claro, hay que reconocer que su producción tiene un mayor costo por lo que sus mercancías circulan con un precio igualmente elevado, lo que las convierte en productos especializados para mercados selectos.

Pero también hay que señalar que sí el modelo I, además de socializar los costos y los riesgos de la producción, redistribuyera las ganancias que genera, acercara la información y el conocimiento a los que la ignoran y devolviera a las personas que emplea la humanidad que en ellos existe, estas no sólo serían capaces de consumir lo producido por el modelo II, si no que, también, expandirían este modelo en todas las direcciones. Alguna vez Kurt Cobain dijo que “si los medios difundieran mas música, la gente tendría mejores gustos”, Sin ser economista, el principio que fundamenta su frase contiene una gran verdad; una mayor difusión del conocimiento y una mayor distribución de la riqueza facilitaría el que las personas consumieran mas y verdaderos mejores bienes y servicios.

Un modelo produce para el consumo social, el otro ve el consumo social como medio para elevar las ganancias privadas.

¿Cómo saciar el deseo de ganancias privadas a favor del beneficio colectivo?

México y sus jóvenes

Según la Encuesta Nacional de Discriminación 2010, elaborada por la Conapred, el 35.6%  de los jóvenes entrevistados entre los 18 y los 29 años considera que la falta de empleo es el principal problema que enfrentan, seguido por las adicciones que representan el 11.1% en su percepción.

¿Estas opiniones reflejan el contexto real en el que viven los jóvenes del país?

Recientemente el rector de la UNAM reconoció que la Universidad solo puede atender el 5% de la población que demanda un espacio en esta casa de estudios. Esto no es algo nuevo, durante el 2006 únicamente el 24% de los jóvenes entre 19 y 23 años logró acceder a la educación superior, mientras que en 2008 este panorama no mejoró cuando solo el 25.6% de la población entre 19 y 23 años lo consiguió.

Por tal motivo, este segmento también registra el mayor desempleo en la actualidad, si partimos de la premisa de que el acceso a la educación, así como la calidad de la educación que se recibe, determina la posibilidad de obtener un empleo y un buen salario.

Hablando de la calidad de la educación que se recibe, la reforma educativa que se pretende impulsar en el país se debate entre formar personas competentes en términos productivos, bajo modelos educativos y curriculares propuestos por la expansión de la educación técnica superior, y formar ciudadanos que ayuden a construir una sociedad económica y democráticamente madura.


Sin embargo, la posibilidad de que la aparente recuperación económica, anunciada por el optimismo estadístico del secretario de Hacienda, sea capaz de generar los empleos necesarios para la población joven es mínima.
Una economía basada en la exportación petrolera, actividad que cada vez va más en picada, no será capaz de generar opciones serías de empleo, lastima para los cientos de estudiantes que se preparan en geociencias en los ínfimos institutos tecnológicos municipales.

La pujante industria aeroespacial exige personal altamente calificado, pero las compañías del sector lo importan y generan su conocimiento en sus propios centros de investigación, lo que disminuye la oportunidad de generar cualquier vínculo con las universidades del país.

El tradicional sector manufacturero fronterizo, como buena parte de la industria nacional, se enfrenta a la inseguridad que priva en la zona y a la fortaleza de la economía china, factores que disminuyen su capacidad de generar empleos y que incluso ponen en riesgo su participación en el PIB, por una parte, y le restan atractivo para la inversión, por otra.
Finalmente, el grueso de la agricultura campesina se ha convertido en una actividad que solo permite la supervivencia, mientras que la agricultura comercial de exportación, intensiva en el uso de mano de obra, solo alienta la desterritorialización de la población, rompiendo las estructuras sociales de sus lugares de origen.

Continuará…

martes, 24 de mayo de 2011

Sentido, sinsentido y negación en el arte

Varias posiciones filosóficas y éticas coinciden al afirmar que el sentido es lo que justifica una acción. Varios autores le confieren matiz ético al agregar factores como la regla de oro; que nos hacen recordar las máximas universales desarrolladas por Kant y todas las propuestas de pensadores como Fichte o Schelling. De esta forma, hablamos de sentido entendiéndolo como aquello que justifica una acción como parte de nuestra responsabilidad con algo que va más allá de nosotros mismos, lo que, implícitamente, nos hace reconocer que formamos parte de un todo más basto que nosotros mismos.

En el arte el sentido también ha estado presente, reafirmando una cosmovisión y posición en y frente al mundo o defendiendo ideologías en conflicto. Manifestaciones de este tipo podemos reconocer en el arte sacro o en el muralismo mexicano. En el arte pictórico desarrollado en estos dos contextos podemos apreciar la creación de una identidad frente a fenómenos de carácter político y religioso, un compromiso con su revalorización y con su difusión como principio de vida y acción social. Ambas son una expresión de la importancia que se le concede al sentido, a un sentido que nos mueve a la acción, un sentido que está en Dios o en la idea de revolución.

Con el advenimiento de nuevas corrientes que centraron sus propuestas en la subjetividad del artista, surgieron tendencias como el expresionismo o el impresionismo. Incluso mucho tiempo atrás, con la secularización del mundo del arte, el autorretrato fijó una nueva etapa en la pintura, poniendo de manifiesto la importancia que comenzaba a cobrar el individuo en el proceso en el cual el sentido perdía su divinidad y comenzaba a caer a pedazos en el rostro de todos; para reconocer en nosotros mismos ese sentido que el cielo perdió.

El siglo XIX es vital en el reconocimiento de este proceso, en este se gestan las crisis que dieron origen a las corrientes filosóficas que han nutrido el desarrollo de las ciencias, y con ello el de la sociedad en su conjunto en un proceso de retroalimentación. En él se refuerza la desvirtualización del individuo a partir de las malinterpretación que se hizo de esta idea desde el romanticismo. Nietzsche, el superhombre y el nazismo. Las corrientes existencialistas, que provienen desde Kierkegaard y, muy profundamente, desde Kant, se desarrollaron con mayor acento desde entonces, hasta desembocar en pensadores como Camus y Sartre. En este siglo también se sentaron las bases para el triunfo del pragmatismo positivista, la razón universalista fijada al deseo de progreso humano del siglo de las luces,  y que alimentó la reforma social del Estado a principios del siglo XX, dió paso a una razón instrumental basada en principios de inmediatez y de satisfacción personal, la base fundamental de la sociedad de consumo. En este caldo de cultivo se originó el hedonismo, el nihilismo y el narcicismo, los pilares sobre los que descansa la posmodernidad que influye en todos los ámbitos, incluidos el arte.

Si con Dios murió el sentido, con el romanticismo y nuestra razón seriamos capaces de crearnos uno a nuestra imagen y semejanza. Sin embargo, al no suceder esto el individuo eligió entre dos opciones; transgredir (violentar) sus propios límites y los de la sociedad o negar a la sociedad y a sí mismos.

En la primera opción surgieron propuestas como el abstraccionismo, en el que los artistas dejaron de repetir las apariencias de la realidad y decidieron violentar estos fenómenos para poder así, quizá, penetrar la verdadera realidad y encontrar un sentido. Hubo quienes prefirieron llevar su violencia a mayores extremos (Arte Gore) nulificando toda relación con el Otro.

Y finalmente, aparecieron aquellos que, negando su relación con el todo, negándose a sí mismos, optaron por desarrollar un arte carente por completo de sentido y de esfuerzo alguno por alcanzarlo.