Es cierto que no hablo de nada nuevo. El hombre siempre ha tenido tiempo para aburrirse. De lo que hablo es del fenómeno moderno que ha democratizado el tedio, trivializándolo. Eso no es nuevo.
I
El tedio, la acedia, el spleen, hasta hace poco era un fenómeno en el que pocos reparaban. Un fenómeno para los cuales no existían la condiciones para su proliferación. O al menos de las cuales no tenemos registro y una prueba fehaciente de su existencia a lo largo de la vida de la humanidad. El tedio ha dejado de ser el mecanismo por el cual se accede a una reflexión profunda sobre el sentido del mundo y sobre la posición que en el ocupamos.
II
Esto lo encontraras en toda la tradición filosófica helénica y romana. Desde Sócrates, Epicuro, Pitágoras, Herodoto, Virgilio etc. los filósofos clásicos (helenos y romanos) han tratado de descubrir el lugar del hombre en el mundo. Platón fue el enlace con la tradición cristiano-católica, donde el sentido se encontró en Dios. Con el advenimiento del pensamiento escolástico y humanista, que rescato al helenismo, y preparó al siglo de las luces, el sentido pasó de Dios al Hombre. Mediante este camino el tedio ha dejado de ser el medio por el cual tratamos de descubrir y asumir nuestra posición en la naturaleza, en el universo, en la creación o en la sociedad liberal del siglo XVIII-XIX.
III
En el momento en que el sentido esta en nosotros, la necesidad de vivir el tedio ha dejado de preocuparnos. Lo hemos democratizado. El sentido, el poder, antes estaba fuera de nosotros. Ahora somos nosotros el poder, el sentido...pero no el tedio, pues no lo necesitamos para saber que somos nosotros los nuevos dioses, o para saber que nosotros somos la medida de todo.
El decir que somos nosotros quienes damos la importancia a las cosas, o que las conductas sociales "estan solo en nuestra cabeza y propios complejos" es asumir que nosotros, y solo nosotros sabemos que es lo que pasa, conformándonos con nuestros "complejos", conformándonos con denotar nosotros mismos el sentido y la importancia de las cosas, reduciendo la opinión de los demás a mero "complejo"...observas como este tedio chabacano, esta repugnante actitud, este pesado aburrimiento, este eterno fastidio, proviene de nuestra incapacidad para vivir el TEDIO PROFUNDO que llevó a los filósofos a reconocer que nosotros no somos el centro del mundo ni del universo, ni de la creación (por ejemplo, ellos ya sabían que la tierra no era el centro del universo).
IV
Ahora todos se dicen llenos de tedio, razón por la cual asumas que ya no es nuevo...ni novedoso...el problema es que ahora ya no saben cómo significar las cosas, de ahí que vayan de la sorpresa superficial a la búsqueda de las "raices"...pero que no sean capaces de florecer por sí mismos en relación al lugar que ocupan en el mundo.
El individualismo hace del tedio una sensación más a la que tenemos derecho, todos. Pero el ejercer ese derecho no nos da la capacidad para superar nuestros propios complejos, haciendo que nos conformemos con lo que hoy nos sorprende, para dejarlo cuando hayamos descubierto sus raíces y pasar a otra cosa. El tedio define.
Ahora todos se dicen llenos de tedio, ¿pero cuántos lo superan, superándose a sí mismos??? El tedio chabacano está en todas partes. Pero la capacidad para transformarse sumido en el tedio no es un fenómeno masivo. No ha surgido en la cantidad suficiente como para decir que sea una mercancía ya popularizada…y por la cual ya te hayas aburrido…...para terminarme diciendo que no digo nada nuevo...no se ha vivido un fenómeno así.
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