El sistema monetario y la competencia China-México
Recientemente el gobierno de los Estados Unidos aprobó extender la reducción de impuestos al ingreso, ampliar la cobertura de desempleo y reducir los impuestos a la nómina en un intento por reactivar la economía y el consumo pero ¿son suficientes estos estímulos para devolverles la confianza al consumidor y al inversionista? Si la confianza no vuelve tanto el consumidor como el inversionista preferirán el ahorro, muy a pesar de una cierta recuperación en el consumo, quizá dado por las compras de fin de año, por lo que el Estado deberá asumir la responsabilidad de dirigir inversiones y promover el consumo con cargo al déficit público, medida que podría aumentarlo, en Estados Unidos, hasta en 1.5 millones de dólares o 10% del PIB. Con lo anterior, ¿Qué reacción pueden tener los mercados financieros? y ¿Como responderá la FED en este 2011? Con las medidas que se aprobaron, de corte monetario expansionista, podría ampliarse el margen de crecimiento económico toda vez que existe potencial productivo y poco consumo, pero, una vez más ¿Quién pagara el déficit norteamericano?
I
Empezamos esta nota hablando de Estados Unidos por la sencilla razón de que su economía y las acciones que emprenda la FED siguen siendo los ejes en torno a los cuales gira el comportamiento del sistema monetario internacional.
En este año la FED, junto a los bancos centrales de los países más desarrollados, ha decidido continuar con su política relajada de estimulo monetario para impulsar la economía en Estados Unidos.
Por el contrario, los bancos centrales de países emergentes como Brasil, Hungría, India e Israel han tenido que subir sus tasas de referencia para tratar de controlar los que en este año serán unos elevados índices de inflación.
Estos dos contextos en interacción favorecerán el flujo de capitales de los países desarrollados hacia los países emergentes, atraídos por las elevadas tasas de interés. Dichos capitales permitirán el pleno uso de la capacidad instalada de estos países, pero un flujo excesivo podría sobrecalentar la economía interna de estos países y acentuar los procesos inflacionarios que en ellos se tratan de controlar. Este mismo movimiento permitirá la apreciación de las monedas de los países emergentes favoreciendo sus procesos de importación, que bien planeados pueden significar la compra de tecnología o la compra de acciones de compañías globales, tal como actualmente lo hace la empresa JBS desde Brasil. Pero sin duda, esta paradójica atracción de capitales extranjeros en el intento por controlar la inflación tiene su mayor impacto en los procesos de exportación de las economías emergentes, pues al revalorizar sus monedas sus mercancías suben de precio en el mercado internacional.Frente a este fenómeno China a tratado de controlar la apreciación de su moneda frente al dólar, mediante una política monetaria nada ortodoxa, que le ha valido una guerra cambiaria frente a Estados Unidos pero que, al mismo tiempo, le ha permitido desplazar de este mercado a las manufacturas textiles y electrónicas producidas en México.
II
Frente a la idea común que, escuchada en nuestras clases de economía, nos ha hecho creer que la principal desventaja comercial de México frente a China es la política salarial y laboral es necesario hacer unas aclaraciones y considerar otros factores que determinan esta interacción.
No obstante, cabe mencionar, que esta idea ha servido para que los empleadores y el gobierno reduzcan las ventajas laborales de aquellos que se emplean en los sectores que compiten con la producción china.
Como mencionábamos anteriormente, el esfuerzo chino por controlar la apreciación del yuan le ha permitido desplazar las mercancías mexicanas, muy a pesar de que el peso se ha depreciado respecto al dólar y a pesar de que, en el sector textil, las mercancías mexicanas han pasado de ser un 10% más caras en 2000 a un 38% mas económicas en 2010 respecto a lo producido en China. El yuan, se estima, esta subvaluado frente al dólar entre un 10 y 50%.
Si cesarán los controles monetarios que China ha implementado y si, con ello, se permitiera una revalorización de su moneda en un 20%, sería más que suficiente para restarle competitividad, pues se reducirían los efectos del resto de su política industrial, a sus principales sectores de exportación frente a las mercancías producidas en México, pero claro que esto es solo una suposición y China preferirá mantener una guerra cambiaria frente a Estados Unidos antes que comprometer el futuro de sus tasas de crecimiento económico.
Pero retomando lo que se ha dicho anteriormente, si la política salarial y laboral no es suficiente para explicar el desplazamiento de las mercancías mexicanas del mercado estadounidense por las producidas en China, y si un cambio en su política de tipo cambiario que afecte la relación del yuan frente al dólar, y con ello se reduzca la fortaleza de su sector exportador, es algo por demás improbable, cabe preguntarnos ¿Cómo ha logrado China, sobreponiéndose a la incertidumbre del sistema monetario internacional, mantener su competitividad frente a México?
La respuesta la tiene una encuesta realizada por el Banco Mundial, para la que se entrevistaron a grandes compradores de textiles de Estados Unidos; las fabricas chinas poseen “los mejores trabajadores calificados, además de una buena productividad…capacidad de producción…tecnología, espacios de almacenamiento y transporte”, mientras que Tom Mitchell y Kathrin Hille, periodistas del Financial Times, escriben, después de entrevistar a importantes productores textiles; “…una infraestructura de primera clase y densos <núcleos> de proveedores de suministros que atienden a grupos ensambladores tan grandes como Foxconn, hace que China se mantenga como una formidable potencia de la manufactura.
Lo anterior es resultado, en China, de una política mixta, por una parte hay poco reconocimiento a los derechos laborales, como sucede en países emergentes, de los trabajadores pero, por otra parte, China ha invertido fuertemente en la creación de infraestructura, siguiendo la vía de los países ricos.
Por lo anterior México no podría competir contra China “flexibilizando” únicamente su política laboral y salarial, sería necesario hacer una fuerte inversión en infraestructura; la ampliación de varios puertos marítimos y la construcción de nuevas vías de comunicación no son suficientes, se hace necesaria la construcción de verdaderas unidades territoriales de producción.
El sector aeronáutico y automotriz es un caso especial y aparte del sector textil y electrónico, pero las tendencias de crecimiento económico de China nos permiten decir que estos sectores no están tan lejos de sufrir los embates del poderoso sector de exportación del gigante asiático.
Pero todo esto será también definido por el sistema monetario internacional. Y eso sigue siendo harina de otro costal
Fuentes:
Poder y negocios. Números 1 y 2. Año 7. Publicación mensual.

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